Latinoamérica es la única región del mundo que no consiguió reducir los matrimonios infantiles en los últimos 10 años debido principalmente a las altas tasas de embarazo adolescente y los riesgos que tienen las niñas de sufrir violencia sexual, alertó Unicef.
“Los matrimonios infantiles en la región se han mantenido alrededor del 25 por ciento en la última década, mientras que en otras áreas del mundo se han registrado disminuciones significativas, especialmente en Asia meridional, donde han bajado del 50 al 30 por ciento”, sostuvo Unicef.
El organismo internacional indicó que hay cerca de 650 millones de mujeres en el mundo que se casaron cuando eran niñas, de las cuales una de cada diez se encuentra en Latinoamérica.
“Sin acciones e inversiones aceleradas, la región tendrá la segunda prevalencia más alta de matrimonio infantil en el mundo para 2030, detrás de África subsahariana, y por delante de Asia meridional”, apuntó Unicef.
Las principales razones que explican estas cifras son, según el organismo, las altas tasas de embarazo en adolescentes que se registran en la mayoría de los países latinoamericanos; las desigualdades de género, que impiden que las niñas tengan más oportunidades; y el riesgo que tienen las niñas de sufrir violencia sexual.
También influyen la situación de pobreza; ciertas creencias sociales “de que la unión temprana es aceptable, incluso deseable”; y las “lagunas” legislativas de algunos países que favorecen el matrimonio infantil, añadió Unicef.
Por lo general, los matrimonios infantiles y las uniones tempranas entre niñas indígenas y niñas que viven en áreas rurales son más altos que aquellos en áreas urbanas y en los quintiles de altos ingresos, de acuerdo a la organización. Así mismo, las uniones tempranas no matrimoniales son más frecuentes que el matrimonio formal y legal.
“No podemos mantener los ojos cerrados ante un potencial perdido y unos derechos olvidados”, dijo la directora regional de Unicef, María Cristina Perceval.
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