La alfombra roja de Cannes se convirtió ayer en escenario de protesta por la ausencia del cineasta ruso Kirill Serebrennikov, bajo arresto domiciliario y cuyo filme “Leto” compite por la Palma de Oro.
Los productores y actores de esta película sobre la vida de la leyenda del rock soviético Viktor Tsoi, desfilaron luciendo una chapa con la foto del director y blandieron una banderola blanca con el nombre del “enfant terrible” del teatro ruso.
El elenco desplegó de nuevo la pancarta en la sala donde se proyectó la película a los invitados de la gala, que, de pie, aplaudieron enfáticamente. Un asiento destinado al cineasta permaneció vacío.
“Te quiero tanto, ojalá estuvieras con nosotros”, declaró ante las cámaras la actriz Irina Starshenbaum antes de subir la célebre escalinata, en un mensaje a Serebrennikov.
“Cannes siempre ha sido un lugar de libertad de creación y de presencia de artistas”, dijo el delegado general del Festival, Thierry Frémaux, al anunciar en abril la selección de “Leto”, así como de “Three faces”, del disidente iraní Jafar Panahi.
Serebrennikov, director artístico del Centro Gogol, fue detenido por la policía en pleno rodaje de “Leto”, acusado de malversación de fondos públicos, y el montaje tuvo que finalizarse en su casa.
Es la primera vez que el cineasta, de 48 años, compite por la Palma de Oro en Cannes, si bien ya había estado presente en 2016 por “El Discípulo”, en la sección paralela Una Cierta Mirada.
Las esperanzas de los organizadores de ver a Serebrennikov de nuevo en Francia se desvanecieron después de que un tribunal ruso prolongara su arresto domiciliario hasta el 19 de julio.
SUSCRIBITE a esta promo especial