A un empleado del Instituto Central de Medicina, que funciona en 43 entre 6 y 7, le llamó la atención un jovencito que bajó de un ascensor con un bulto envuelto en una campera, por lo que decidió interceptarlo y llamar al 911 para despejar cualquier sospecha. No se equivocó.
Los agentes que requisaron el bolso del adolescente encontraron una cafetera, una pava eléctrica y elementos varios, informaron fuentes del caso.
El joven quedó demorado.
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