Hasta hoy la medida más efectiva en términos de costo beneficio para combatir el tabaquismo pasa por subir su valor fiscal. Tras el aumento de los impuestos a los cigarrillos aplicado en mayo de 2016, el 40% de los fumadores argentinos cambió sus hábitos de consumo de tabaco y en el 80% de los casos ese cambio implicó una reducción en la cantidad de cigarrillos fumados por día, según demostró un estudio realizado por la Fundación Interamericana del Corazón.
Tras la adopción de esta medida -que elevó los impuestos internos al tabaco llevándolos a representar el 75% de su precio final- el 32% de los fumadores consultados pensó en dejar de fumar, el 25,8% intentó hacerlo y el 8,2% abandonó el consumo de tabaco.
Más allá de ser una medida recaudadora, los impuestos al tabaco tienen el valor de disminuir el tabaquismo, prevenir que los niños y adolescentes empiecen a fumar y reducir los costos sanitarios por enfermedades relacionadas con el consumo de tabaco.
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