Horror, dolor, misterio. Todo se conjugó en la tarde de ayer en el Parque Ecológico Municipal, que está entre City Bell y Villa Elisa, cuando tres nenes encontraron algo que les llamó la atención. Eran restos de un cuerpo de bebé envueltos en una sábana manchada aparentemente con sangre y vestido con un buzo de un talle mucho más grande.
Los chicos dieron aviso a un guardia del Parque. En minutos, el sitio paralelo a un arroyo estaba vallado por policías y lleno de peritos que tomaron muestras del sector para tratar de determinar si se trata de un feto o bien un niño que murió en circunstancias y por causas que serán materia de la investigación.
Según fuentes policiales, los restos están prácticamente convertidos en esqueleto por el paso del tiempo y la acción típica de putrefacción de los cuerpos. Si nació con vida, o no, es un tema que deberán resolver los especialistas. Quien lo dejó allí había cavado un pequeño pozo, del tamaño de una urna, para esconder la evidencia, según se presume.
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