Los candidatos a la presidencia de México comenzaron ayer la cuenta regresiva de los comicios del próximo domingo con algunos cierres masivos de campaña, la llegada de observadores internacionales y un simulacro de lo que serán las votaciones más concurridas de la historia del país azteca.
La maratón electoral del fin de semana tuvo como protagonistas a los tres principales aspirantes a la primera magistratura, quienes convocaron a miles de personas a las calles tanto en la Ciudad de México como en las capitales de provincia a donde las personas concurrieron con banderas de sus favoritos, agitaron pancartas y escucharon discursos de lo que los líderes pretenden hacer en temas claves como la corrupción, los problemas económicos o la tremenda violencia que azota al país.
El favorito de varias encuestas, Andrés Manuel López Obrador -también conocido como AMLO-, representante de la coalición “Juntos Haremos Historia” (izquierda) recorrió siete estados mexicanos el fin de semana para concluir con un acto en la capital de Jalisco.
“Que el que compre votos, que el que amenace, presione, use dinero del presupuesto, vaya a la cárcel sin derecho a fianza”, dijo AMLO al destacar la importancia de que las próximas elecciones sean transparentes y se castigue el fraude.
Su contrincante, Ricardo Anaya, de “Por México al Frente”, una alianza entre el conservador Partido de Acción Nacional (PAN) y su antiguo oponente -el izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD)- estuvo el domingo en el popular monumento del Ángel de la Independencia en la Ciudad de México advirtiendo que de ser electo iniciará investigaciones por malversación contra el actual mandatario Enrique Peña Nieto, del PRI. El tercero de los principales candidatos, José Antonio Meade, de la oficialista “Todos por México”, también estuvo en una plaza capitalina y aseguró que su gobierno será honesto. (AP)
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