Antes de entrar a la cancha, Arabia Saudita y Egipto ya eran seleccionados eliminados de la Copa del Mundo, pero estaba en juego el orgullo y al cabo de un partido en el que los errores le ganaron, y por amplio margen a los aciertos, incluyendo aquí la actuación del árbitro, el conjunto dirigido por Juan Antonio Pizzi terminó imponiendo condiciones sobre el del también argentino Héctor Cúper.
Salah puso en ventaja a Egipto sacando ventaja de una falta de coordinación entre los marcadores y el arquero, y en adelante los Faraones pudieron haber definido el juego. Pero no encontraron el arco, empezando por el propio Salah, y eso no hizo más que dejar en pie la posibilidad de una reacción.
Al Hadary, el experimentado arquero de 45 años, le tapó un discutido penal a Fahad, y antes de completarse el primer tiempo Al Dawsari aseguró la segunda pena máxima sancionada por el colombiano Wilmar Roldán. Y ya en el complemento, lo que parecía un empate clavado, se transformó sobre la hora en triunfo de Arabia Saudita al cabo de una combinación en el área que finalizó con un remate cruzado.
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