Con el dólar rozando los 30 pesos, el interrogante sobre qué es lo que empuja a la moneda estadounidense a encarecerse con respecto al peso argentino, se ha convertido en uno de los cuestionamientos que más resuena en la mente de miles de argentinos que intentan buscar alguna explicación a esta abrupta escalada.
Es que en lo que va del año, el precio del dólar aumentó más de un 65% con respecto al valor de cierre que tuvo en la última jornada cambiaria y financiera del 2017 cuando en países como Brasil el crecimiento ha sido de 17%. A este dato se suma el hecho de que la Argentina se ha convertido en el país emergente que más devaluó su moneda en lo que va del 2018: 14,5% en junio y un 36% en el transcurso del año.
Sólo en el último mes, el dólar experimentó un aumento de casi el 15%, un alza que los especialistas justifican por la alta demanda que se suele dar esta época del año ya que tienen lugar algunos pagos a inversiones y el cobro del aguinaldo.
Ante los niveles de inflación que persisten en el país, tanto empresas como el público en general salen inmediatamente a buscar resguardar el poder adquisitivo de sus pesos comprando una moneda que a la postre le asegure seguir contando con el mismo poder de compra. A estas liquidaciones se suma el final del mes y el cobro de salarios, otro factor que contribuye a que la demanda de dólares aumente bruscamente.
Tal ha sido la demanda de divisas estadounidenses en la última jornada financiera que el Banco Central se vio obligado a intervenir poniendo en el circuito USD 450 millones, casi la mitad (44%) del volumen negociado. Pese a la intervención oficial, la oferta no fue suficiente contraparte y terminó empujando una suba en la moneda.
Ante este escenario, diversos han sido los postulados que han salido a formular los especialistas económicos sobre el crecimiento del valor en pesos del dólar. Mientras algunos apuntan al factor inflación señalado que en 2018 el precio del dólar recuperó todo el terreno que había perdido en los últimos dos años por haber crecido por debajo de la inflación argentina otros apuntan a una escasa oferta.
Quienes defienden esto último indican que el dólar es una mercancía que en momentos de alza es difícil de encontrar y que si logra hallar se la termina llevando el mejor postor. Aseguran además que la intervención oficial sólo puede moderar el efecto alcista.
Las devaluaciones emergentes y el rechazo al peso también forman parte del espectro de causas que postulan los economistas. En el primer caso son influyentes los aumentos de las tasas de interés de Estados Unidos que provocan que el dólar se aprecie de forma global.
En tanto, quienes apuntan al factor de resistencia a la tenencia de pesos sostienen que el temor a mantener inversiones con el signo peso argentino es mayor al beneficio que puedan reportar. Es por ello que muchos de los inversionistas deciden volcarse a lo que catalogan como “algo más seguro”.
Finalmente hay especialistas que apuntan a que el crecimiento del precio del dólar está dado por la demanda que se genera en base a las expectativas de los consumidores. En el caso de la Argentina, los potenciales inversores toman sus decisiones en base a los datos económicos del país y las proyecciones que realiza el Gobierno.
En los últimos días, el oficialismo dio a conocer que tanto el segundo como el tercer trimestre serán recesivos. El Estimador Mensual de Actividad Económica del INDEC ya reflejó en abril una contracción del 0,9% interanual por la sequía. A esto se suma la profunda baja que experimentó el Merval durante esta última semana en la que tuvo cuatro jornadas consecutivas de caídas cerrando una baja de casi 10%.
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