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Emilia Regina Fernández

Por Redacción

El fallecimiento de Emilia Regina Fernández causó numerosas muestras de pesar en distintos círculos sociales de la Ciudad a los que ella se vinculó a lo largo de su vida.

Emilia Regina nació en La Habana, Cuba, en 1924. Hija de padres españoles, a los 5 años emigró con su familia a la Argentina, pero siempre recordó el sitio que la vio nacer, y a sus padres, a quienes perdió demasiado pronto.

Dueña de una mente brillante, estudió en la Escuela N° 10 y en el Comercial San Martín, egresó como perito mercantil.

Trabajó en Casa Fernández, en la Droguería Suizo - argentina, en el Ministerio de Economía y, cuando se creó el Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires, formó parte de la primera planta de empleados y llegó a ser jefa de departamento, lugar pionero para una mujer en su época.

Se casó con Antonio Jacinto Martín, con quien tuvo tres hijos: Liliana, Ricardo y María Alejandra. Liliana murió al nacer, pero permaneció en su corazón toda la vida. Amó con toda su alma a Ricardo y a Marita, a quienes les dio todo.

Compartió la vida con Antonio hasta que él murió a sus 75 años y solía repetir que el amor real supera cualquier diferencia.

Con incontables anécdotas sobre viajes a Mar del Plata, Emilia y Antonio fueron una pareja que se complementó; Emilia aprendió a atemperar a Antonio y su esposo, a cuidarla y a hacerse el distraído cuando ella con su verborragia quería acaparar su atención.

Conocedora insaciable de la sociedad platense, Emilia siempre podía ubicar a cualquier apellido que se le nombrara.

Ya en su vejez, y cada vez más inmovilizada por un problema degenerativo en su columna que la aquejó toda la vida, siempre abrió generosamente las puertas de su casa para que sus dos nietos, Julia y Pedro, pudieran desarrollarse. También se desvivió por sus tres bisnietos, Ciro, Teo y Rocco.

Además fue una lectora incansable y, mientras pudo, realizó ejercicios para conservar su increíble memoria.

Sus nietos recordaron que ella les enseñó a reparar en las pequeñas cosas de la vida, la templanza para ser fuerte y la dulzura como la mejor respuesta que se puede ofrecer al otro. También fomentó en ellos la lectura y la fantasía.

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