Dueño de una historia singular, el solidario personaje volvió a poner en marcha una campaña que lo lleva a recorrer la ciudad sobre su auto particular y lleva ropa de abrigo que entrega entre los más necesitados. En anteriores inviernos había puesto en marcha la iniciativa de los “Roperos solidarios”, pero como el mismo dice, “había que estar más cerca de la gente”.
Protagonizó el escandalete de la semana y se ganó las críticas de la comunidad científica y de gran parte de la sociedad cuando, en una exposición ante el Senado por el debate del aborto, dijo que los preservativos no servían para impedir el contagio de HIV Sida, ya que el virus era capaz de atravesar la porcelana. Las muestras de repudio fueron innumerables.
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