Por ROBERTO RAÚL COSTA (*)
Nos encontramos inmersos en un mundo digital interconectado en el que nos desenvolvemos y convivimos, tanto con sus efectos positivos como negativos. La incorporación de innovaciones tecnológicas ha modificado las conductas humanas. Desde las relaciones laborales, familiares, de esparcimiento, hasta la gestión de un gobierno se ven influenciadas por la interacción con tecnologías cada vez más sofisticadas y en permanente evolución.
La masificación de dispositivos tecnológicos y la mayor conectividad y accesibilidad impacta día a día en nuestra sociedad, generando cambios de hábitos y despertando curiosidad a temprana edad. De este modo, la niñez y la adolescencia se desarrollan en un mundo donde lo virtual y lo real están altamente relacionado, obligándonos como Estado a estar atentos y generar caminos de contención y políticas de prevención.
Solemos decir que los adolescentes manejan mejor que nosotros las redes sociales, saben cómo buscar contenido y se adaptan con mayor rapidez a los cambios tecnológicos. Sin embargo eso no significa que lo hagan de manera segura.
“El Grooming es uno de los peligros más grandes que se encuentran en el ciberespacio y que puede causar daños irreparables”
Un caso concreto es el Grooming, es decir, la captación de un menor mediante la persuasión y el engaño por parte de un adulto con fines sexuales. Se trata de uno de los peligros más grandes que se encuentran en el ciberespacio y que puede causar daños irreparables.
Por eso, desde el Senado de la Provincia estamos trabajando en el tema, para generar una toma de consciencia por parte de los niños y adolescentes, pero también de los padres. No se trata de generar pánico, sino de estar atentos y por sobre todas las cosas de detectar a tiempo cualquier amenaza.
En ese marco, presentamos un proyecto en la Legislatura bonaerense para crear el Observatorio de Políticas Digitales mediante el cual proponemos desarrollar un marco regulatorio para así poder proteger a los ciudadanos.
Estamos viviendo un nuevo escenario social que nos enfrenta a nuevos desafíos. Y el Estado debe modernizar y adaptar su legislación para poder hacer frente a los nuevos delitos, muchos de los cuales ocurren dentro del denominado ciberespacio.
Y esto nos obliga a mirar lo que ocurre en internet, y principalmente en las redes sociales con la responsabilidad de generar legislación capaz de dar respuesta a cualquier tipo de agresión y delito que se desarrolle en ese ámbito.
En suma, con el avance de las nuevas tecnologías, ha cambiado no sólo la forma en la que nos relacionamos, sino también los modos de delinquir. Por eso, es necesario contar con una Justicia dotada de las herramientas legales necesarias que le permitan actuar con ejemplaridad en cada caso.
(*) Presidente del Bloque de Senadores de Cambiemos en la provincia de Buenos Aires.
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