LA EDUCACIÓN DE DUELO
Martha Susana Betti, expresa: “Una infausta noticia nos produjo profundo dolor; un auxiliar trabajador, colaborador, y una docente dedicada, con vocación de servicio y el sentido de apostolado que tiene la docencia, murieron. Nos pone en una situación que hemos venido denunciando durante años; la infraestructura escolar, su mantenimiento y control y la arquitectura realizada por expertos y adecuada a los ámbitos educativos, el confort necesario para dar clases con luz, calidez y protección, no existen. Sería innumerable contar todos los siniestros, trastornos y accidentes que sucedieron a lo largo de varias décadas. Han existido en el sistema educativo de la Provincia de Buenos Aires una anomia, indiferencia, falta de compromiso etc. etc., por brindar a los alumnos en todos los niveles y modalidades (inicial, primaria, secundaria, terciaria, universitaria, artística-especial) edificios adecuados. La mayoría de los edificios escolares no son apropiados, son vetustos, no están mantenidos ni en condiciones, esto es una tradición de años, desde el siglo pasado, y de todos los gobiernos. Deberían arbitrarse medidas para contar con suficiente presupuesto, para tener edificios educativos modernos, confortables, adecuados y seguros. Esto sería posible, si se pensara en replantear el presupuesto para la Dirección General de Educación”.
NADA ES LO QUE PARECE
Miguel Ángel Reguera, dice: “Hay un país donde las cosas y las personas parecen pero no son. En ese país los médicos no tienen un título que acredite su condición de tales, pero igual diagnostican, recetan y operan con la mayor voluntad. En edificios públicos trabajan periodistas que nunca han aprobado una materia de la carrera de comunicación pero participan de conferencias de prensa, sacan fotografías y pueden entrar en los despachos de los funcionarios. En ese país los docentes pueden tranquilamente ser reemplazados por voluntarios, según las más encumbradas autoridades y los agentes de policía por oficiales y suboficiales preparados para la defensa exterior. En la historia de ese país se han aprobado leyes con el voto de ‘diputruchos’, es decir impostores que llevaron la maquiavélica impostura política al plano institucional. En la tierra de ‘nada es lo que parece’ hay miles de casas y kilómetros de ruta construidos, que sólo están en los planos y en las cuentas bancarias o bolsos de los que supuestamente las hicieron. Pero también en ese país hay 3.000 jardines de infantes que sobreviven como sueños o promesas de campaña pues al no haberse construido, no hay maestras, ni ‘estrellitas’, ni payasos Plim Plim que los habiten. En el juego de asertos antitéticos los que administran ese país y los que se oponen a ellos, dicen una cosa y hacen otra. Hablan de meritocracia y nombran como secretarios, directores y jefes a sus hermanos, cuñados o primos segundos. Pregonan las bondades de la jornada extendida en educación, pero no llegan ni al 10% de los servicios. Reafirman la ‘justicia’ y la ‘sanseacaboarquía’ cuando son los primeros en mantener sus privilegios, no condenar los ilícitos, ni planificar obras y acciones que permitan mejorar la calidad de vida de los ciudadanos comunes que viven tras las rejas de sus hogares”.
IGNORANTES O AVIVADOS
José Simone, afirma: “¿Sabemos o somos ignorantes o avivados? Escuchamos que los maestros piden incrementos de sueldo pero ¿de dónde se obtienen los fondos? En su oportunidad, tuvimos el “deme dos” en los viajes a Miami. Eso y muchísimos más “beneficios” nos fueron otorgados por gobiernos ¿irresponsables? Se llenaron las oficinas burocráticas y todo salió de los “mangazos” al exterior. Ya hemos llegado a 350.000 millones de dólares, que tendremos que pagar. ¿Quiénes? Todos y todas, sin miramientos ni consideraciones. Si se piden aumentos salariales, ¿de dónde se obtiene el dinero? Se terminó el “festival” de préstamos. Ya nadie nos cree que devolvamos algo. Entonces, deberíamos ajustarnos el cinturón”.
EL DESTACADO
“SE NOS FUE LA VIDA”
Beatriz Fonda, expresa. “¿Sabemos sumar? Para aquellos que prestaron atención en la escuela, sólo les mostraremos adónde se va nuestro dinero. Lo dijo Jefferson, “no permitamos que los gobernantes nos endeuden a perpetuidad”. Hoy el país (Ud. y todos nosotros) debemos 350.000 millones de dólares.
Desconocemos a qué tasa se han contratado, pero asumamos que es baja. Si asumimos que es del 5% anual, para pagar los intereses en forma anual debemos disponer de U$S 17.500 millones, sólo para pagar los intereses. ¡Despertemos de una vez! Para pagar esa “brutalidad” hay que trabajar. Y no hay fórmulas mágicas. Entonces, entre los ladrones que hemos tenido en el Gobierno y las máquinas de coser y sidra y pan dulce, se nos fue ‘la vida’”.
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