Emilia Mazer, a los 43, logró convertirse en madre de Uma, tras años y años de lucha. Ella contó cómo atravesó todo ese proceso: “Perdí embarazos por trombofilia y por el nivel de estrés traumático que me comía en las grabaciones ante mi propia exigencia. Y cuando decidí iniciar el tratamiento le avisé a mi ex marido que si quedaba no iba a trabajar. Me fui con miedo de no poder reinsertarme... Los tratamientos eran onerosos, casi como comprar un departamento, pero no recurrí al canje. Trataba de tomármelo con calma, porque el médico anterior me había hecho subir al piso 100 del Empire State cuando di positivo. Desde la prensa del instituto lo anunciaban, los periodistas me llamaban, y yo estaba perdiendo un embarazo. Uma, en cambio, se aferró al útero con uñas y dientes”.
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