River sufrió más de la cuenta pero logró su objetivo. Venció a Platense y se aseguró el pasaje a los cuartos de final de la Copa Argentina.
River salió con intensidad a jugar el partido, a sabiendas de que esta Copa Argentina no para de arrojar sorpresas. Nadie puede regalar nada. Y en los duelos puntuales de noventa minutos, las cosas pueden igualarse más de lo pensado.
Eso sí, la intensidad no se tradujo en ideas y mucho menos en claridad para manejar la pelota.
Enfrente, Platense realizó un plantel que hizo culto del orden táctico y el esfuerzo para equilibrar las disímiles fuerzas en el plano individual.
De movida, avisó River con una aproximación de Lucas Pratto, en el amanecer del partido.
Al cuarto de hora, el Calamar vio alterados sus planes de manera accidental: el volante ofensivo Facundo Curuchet tuvo que abandonar el campo de juego tras un fortuito choque con un compañero, tras el cual quedó desestabilizado, pisó mal y se le fue la rodilla. Una baja obligada y toda la preocupación en los de Vicente López. De hecho, Curuchet fue trasladado a un hospital cercano al estadio del Granate, donde le realizaron estudios para constatar el tenor de la lesión. Y se confirmó lo peor: fractura de peroné.
Al margen de esto, la historia siguió con un elenco calamar que derrochaba enjundia, en contraste con las dudas que se adueñaron del conjunto dirigido por Marcelo Gallardo, al que empezaba a costarle encontrar los caminos hacia la portería adversaria.
A los 19 minutos los de la banda volvieron a avisar con un cabezazo de Pinola que cerca estuvo de convertirse en gol.
Desde ese momento y hasta los 40 minutos, el Millo prácticamente no tuvo chances de gol. La falta de volumen de juego se hizo evidente y Platense empezó a sentirse cómodo con el nerviosismo de su rival. A cinco minutos del cierre del primer capítulo, Borré tuvo una chance clara con un remate desde el costado derecho del área grande, bien conjurado por De Olivera.
Así se fue el primer tiempo: en cero. Platense hacía su negocio y River sumaba preocupaciones.
En el complemento River siguió confundido y sin ideas, por lo que Marcelo Gallardo no dudó en meter mano y mandó a la cancha a Ignacio Fernández. Desde ese momento, cambió todo River, porque Nacho, de movida, contó con dos situaciones claras de gol, además de darle más fluidez al juego del conjunto de Núñez.
El ex Gimnasia se estacionó a espaldas de los mediocentros de Platense y su posición dañó al Calamar, que procuró cerrar espacios para salir rápido de contragolpe.
Se rompió la paridad
A los 19 minutos, tras esa clara mejoría de River, se rompió el cero. Borré desbordó por la derecha, se metió al área y Bocchino, con gran torpeza, le dio un puntapié en el rostro: claro penal, que luego Lucas Pratto cambió por gol.
A partir de allí se rompió el partido y Platense tiró la toalla. El ataque del Millo se revitalizó con el ingreso de Scocco, que armó una gran acción individual que terminó en otro penal que él mismo convirtió. 2 a 0 e historia liquidada. Ahora el Millo espera en cuartos de final por Sarmiento de Chaco o Rafaela.
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