El papa Francisco decretó ayer que los católicos ordinarios deben ser consultados en relación con los temas de la Iglesia y que los obispos que tienen reuniones periódicas pueden tomar decisiones vinculantes sobre doctrinas oficiales. Estas nuevas directrices se enmarcan en la reforma del Sínodo de Obispos, el cuerpo de consulta establecido hace 50 años para asistir a los pontífices. (AP)
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