El movimiento de “chalecos amarillos” demostró ayer que no perdió su capacidad de movilización y volvió a sacar a la calle en varias ciudades de Francia a decenas de miles de personas, que en París y otros puntos generaron enfrentamientos con la policía. La protesta de ayer era un termómetro para medir la capacidad de mantener la presión al presidente Emmanuel Macron. Al mismo tiempo dos bomberos y una turista española murieron y otras 47 personas resultaron heridas en una explosión en una panadería por un escape de gas.
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