A los 86 años falleció Carina Ocampo, partida que provocó una profunda tristeza en distintos círculos sociales de la Ciudad a los que ella se vinculó.
Había nacido en La Plata, el 25 de julio de 1932, en el seno de una familia conformada por sus padres, Dolores Painceira y Carlos Ocampo. Creció junto a sus 6 hermanos -ella era la menor- y completó su formación como docente en el Colegio Normal N° 1 “Mary O´ Graham”.
Luego de recibirse trabajó por algunos años en escuelas de Berazategui.
El 7 de enero de 1955 se casó con Carlos Zaparart y juntos formaron una familia que creció con los nacimientos de sus hijos Constanza, Fernando, Corina y Florencia. Ellos a su vez le dieron la posibilidad de tener ocho nietos y dos bisnietas por los que se desvivía.
Luego de enviudar, siendo aún una mujer joven, retomó su profesión y volvió a trabajar, algo a lo que había renunciado para dedicarse a la crianza de sus hijos.
Fue así que para ganarse la vida, pero también para estar ocupada, ingresó como secretaria al colegio San Francisco de Asís de Villa Elisa y se desempeñó en ese establecimiento por mas de una década.
Corina fue una mujer de personalidad sociable que se ganó amigos en cada ámbito que frecuentó; en particular tuvo gran afecto y cercanía con el grupo de mujeres que conoció a través del rugby, un deporte que practicaba su esposo en La Plata Rugby. También fue fanática de Estudiantes.
Cada martes participó de los encuentros con sus amigas y se encargó de mantener ese vínculo hasta sus últimos años. Además cosechó afecto y camaradería entre sus compañeras del colegio San Francisco de Asís.
En el tiempo libre le gustaba reunirse con su familia y le daba gran felicidad recibir las visitas de sus nietos o las de las bisnietas que viven en Mar del Plata. Las charlas con las nuevas camadas de su familia le permitían mantenerse actualizada.
Armar rompecabezas y hacer palabras cruzadas fueron otros de sus pasatiempos preferidos y actividades con las que puso en ejercicio su mente.
Su lucidez, alegría y bondad fueron algunas de las cualidades que la distinguieron.
Sus allegados destacaron que fue una madre siempre atenta a las necesidades de los suyos, una mujer de bien que vivió conforme a sólidos principios y que como consecuencia de sus actos solo quedan ejemplos y buenos recuerdos.
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