Carolina Pochetti, viuda de Daniel Muñoz, el ex secretario privado de Néstor Kirchner, volvió a la cárcel de Ezeiza sin lograr que el juez federal Claudio Bonadio homologara su acuerdo como arrepentida en la causa por los cuadernos de la corrupción K.
Pochetti fue trasladada por la mañana desde su lugar de detención para ver al juez Bonadio, luego de llegar el jueves a un acuerdo con los fiscales del caso, Carlos Rivolo y Carlos Stornelli, para ser “imputada colaboradora” a cambio de aportar información relevante a la investigación.
La viuda de Muñoz estuvo desde la mañana en la sede del juzgado, en el cuarto piso de los tribunales federales deRetiro para cumplir con la llamada “audiencia de homologación”, a la que según la Ley del Arrepentido debe convocar el juez para preguntarle al acusado si declaró libre de presiones y para que ratifique sus dichos. La audiencia duró cinco horas porque en el juzgado habían preparado sus propias preguntas y Pochetti volvió a prisión sin que Bonadio haya resuelto aún si homologa el acuerdo al que arribó con Stornelli y Rivolo, asesorada por su nuevo abogado, el defensor oficial Juan Martín Herminda.
Según fuentes judiciales, el juez buscará corroborar algunas de sus afirmaciones antes de suscribir el acuerdo que podría derivar en beneficios para la acusada a la hora de una sentencia condenatoria, como rebaja de pena y un pedido de excarcelación inmediato, que podrá o no ser concedido por el magistrado.
Su declaración se mantiene en reserva, aunque fuentes del caso destacaron que para ser aceptada como arrepentida tendría que “hablar del principio, el origen del dinero, de dónde vino o del final, donde está en la actualidad”.
Pochetti es considerada una “pieza clave” en la parte del caso Cuadernosy está sospechada de haber participado de las maniobras para ocultar el origen de unos 70 millones de dólares que, según los investigadores, su marido sacó de la Argentina.
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