En un hecho insólito, una vecina que paseaba a su perro por diagonal 73 entre 6 y 6, tuvo un particular inconveniente cuando se disponía a cruzar la calle. A la joven, por efecto del calor, le quedaron pegadas las ojotas a la calzada. Eso ocurrió porque el sol fuerte y las altas temperaturas derritieron el asfalto (contiene brea) en momentos en que trabajadores municipales realizaban tareas de repavimentación.
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