El fallecimiento de Eduardo Ramón Ferrer provocó diferentes expresiones de pesar en los diversos ámbitos en los que fue conocido y respetado, ya sea por su faceta como escribano como por sus valores personales.
Había nacido el 18 de octubre de 1951, en La Plata. Sus padres fueron Hilda Elbia Sampedro y Ramón Ferrer y creció junto a sus hermanos Ricardo y Marcelo. Cursó sus estudios primarios y secundarios en el Colegio Estrada de La Plata. Luego ingresó a la facultad de Ciencias Jurídicas de la Universidad Nacional de La Plata de donde se graduó como abogado. Tiempo después completó su formación como escribano y continuó de esa manera los pasos de su padre.
Durante casi toda su vida trabajó en la escribanía Ferrer, cuyo registró perteneció a su padre, pero también fue docente de Instrucción Cívica en establecimientos como en el Colegio Nacional.
Siempre vivió en la zona del parque San Martín.
En primeras nupcias, a los 23 años, se casó con Natividad Goncalves Dourado, a quien había conocido a los 16. De la unión nacieron sus hijas Melisa y Bettina. Con los años tuvo la felicidad de convertirse en abuelo de Lara y Mora.
Luego volvió a formar familia junto a Mónica Viaña y en 1992 nació su hijo Maximiliano. En el año 2000, se fueron a vivir a Islas Canarias. Fue en ese momento en el que se alejó de la escribanía por un par de años.
Al regresar al país se separó de su esposa y se casó con Alicia Fernández, pero el vínculo se disolvió al poco tiempo.
Últimamente había establecido una relación de gran compañerismo con Marilyn Morgan, quien estuvo junto a él hasta su fallecimiento.
Una de sus pasiones fue la construcción y encaró muchos emprendimientos vinculados a nuevos edificios y refacción de viviendas.
También le gustaba jugar al tenis y navegar, tuvo un velero y fue miembro del Club de Regatas. Además tenía una gran afición por los aviones y le encantaba pilotear.
Viajó cuanto pudo y cumplió el sueño de recorrer la ruta 66 de Estados Unidos; en 48 días condujo a lo largo de 13600 kilómetros.
Eduardo Ferrer tuvo una activa vida social, fue miembro del Rotary y mantuvo un estrecho contacto con sus compañeros de la secundaria y con los amigos que fue haciendo durante su vida.
Sociable, aventurero, emprendedor, fue un hombre de muchas inquietudes, entre otras, la filosofía y la lectura de Immanuel Kant.
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