Golpeó en distintos medios de la Ciudad, y particularmente en aquellos relacionados con la arquitectura y con los organismos estatales vinculados a esa actividad, el fallecimiento de Máximo Cosme Panizza, conocido, según el ámbito social del que se tratara como “Carozo” o “Petiso”.
Hijo de Emilia y Manuel Panizza, había nacido en La Plata el 8 de septiembre de 1941. Creció junto a su mellizo, Manuel, y a su hermano menor, Jorge. Toda su formación la cumplió en espacios de la Universidad, pues completó la educación primaria en la Escuela Anexa, los estudios secundarios en el Colegio Nacional “Rafael Hernández”, y la carrera superior en la facultad de Arquitectura.
Heredó de sus mayores una filosofía de vida donde el trabajo ocupaba un lugar privilegiado. Todavía no se había recibido y sin embargo ya se aseguraba sus propios ingresos, sobre todo durante los veranos, cuando aprovechaba que no tenía tanta necesidad de estudiar y se ofrecía como guardavidas.
Casi toda su carrera laboral la desplegó en el ministerio de Obras Públicas de la Provincia. Concretamente, se dedicó a la inspección de obras. En los primeros años cumplió esas tarea desde nuestra ciudad, pero en la década del 70 lo trasladaron primero a Dolores y después a Mar del Plata. En 1980 regresó a La Plata y a mediados de los 90 pasó a integrar el equipo de especialistas a cargo del seguimiento de la construcción del Teatro Argentino; con esa función se jubiló.
Alternó, durante un par de años, la labor en el ministerio con la docencia y dictó clases en el Taller de Arquitectura de la unidad académica de 47 y 116.
Asimismo, en forma paralela a esas actividades trabajó por su cuenta en proyectos de obras particulares.
Se había casado con Stella Maris Miranda y con ella tuvo cuatro hijos: Antonela, Paula, Juan Manuel y Máximo. Con el devenir de los años se convirtió en abuelo: tuvo cinco nietos.
Enamorado de la playa y el sol, en los últimos años compartidos con su mujer disfrutó junto a ella de viajes a Brasil y a Colombia.
Quienes lo conocieron lo recordarán como un hombre de pocos gestos demostrativos, pero con una gran facilidad para establecer relaciones profundas y duraderas; conversador y siempre muy informado, les gustaba intercambiar ideas sobre la actualidad.
De firmes convicciones, fue un trabajador incansable que necesitaba sentirse productivo en cada tarea encarada.
SUSCRIBITE a esta promo especial