Policías de la Delegación Departamental de Investigaciones del Tráfico de Drogas ilícitas y Crimen Organizado Quilmes detuvieron ayer a un hombre que se dedicaba a la venta de droga en los barrios Springfield (Bernal Oeste) y La Matera (Quilmes Oeste). El arrestado estaba cumpliendo una condena con prisión domiciliaria y tenía una tobillera electrónica.
El detenido identificado como Pedro Santos Carruas Capristan (de 47 años) de nacionalidad peruana, desde hace un tiempo era sindicado como un “peligroso narco” por la Policía y que había sido detenido por venta y distribución de estupefacientes, la Justicia de Quilmes lo había excarcelado y se encontraba cumpliendo arresto domiciliario con una tobillera electrónica -también llamada pulsera electrónica de monitoreo-, mecanismo que permite supervisar su ubicación y desplazamiento. Así y todo, este hombre de nacionalidad peruana, burlaba los controles de monitoreo y distribuía drogas en los barrios Springfield y La Matera.
De los procedimientos, en los que fue arrestado Carruas Capristan -que tenía la pulsera electrónica en el tobillo de la pierna izquierda-, participó personal de la Delegación Quilmes, junto a la División Cannes a cargo del mayor Klein, personal de Caballería Quilmes, y Jefatura Distrital Quilmes Oeste, dependiente de la Jefatura Departamental Quilmes. De acuerdo a lo que trascendió, durante los allanamientos se secuestraron más de 300 dosis de cocaína fraccionada, actas para la venta, dinero en efectivo, celulares, agenda con anotaciones, una planta de marihuana, y cocaína para ser fraccionada.
El detenido fue puesto a disposición de la titular de la Fiscalía de Instrucción y Juicio N°20 del departamento judicial Quilmes, Clarissa Antonini, por infracción a la Ley 23.737. Según se supo, a Carruas Capristán se le revocó el arresto domiciliario y se investiga si posee antecedentes penales en su país natal.
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