Quienes lo conocieron afirman que fue un ejemplo de rectitud, solidaridad y compromiso. Por eso, el fallecimiento de Daniel Galeazzi deja un gran vacío en los espacios a los que el licenciado en Administración de Empresas perteneció, desde los más íntimos, como el de su familia y sus amigos cercanos, hasta los de mayor exposición, como la Universidad Católica de La Plata, distintas compañías del Polo Petroquímico y la Unión Industrial del Gran La Plata.
Daniel Omar Galeazzi había nacido en Ensenada el 7 de julio de 1945. Fue el hijo mayor del matrimonio de Juan Galeazzi y “Plery” Gasparoni. Tuvo dos hermanos, Jorge y Héctor. Repartió la educación primaria entre un establecimiento de City Bell (adonde se había mudado con su familia) y la Escuela 1 de su ciudad natal, donde cursó los últimos grados. A los 12 años ingresó al Liceo Naval de Río Santiago, pero luego se pasó al entonces comercial “San Martín”. Se recibió de perito mercantil.
Estudió en la facultad de Ciencias Económicas de la UCALP y obtuvo el título en Administración de Empresas. Muy joven conoció la responsabilidad que significa el trabajo: a los 18 años ya era empleado de la municipalidad de Ensenada. A partir de esos primeros pasos cumplió con diversas actividades en el Sindicato de Petroleros (SUPE), la industria IPAKO, y Propulsora Siderúrgica. La Petroquímica General Mosconi todavía estaba en obra y él se incorporó al proyecto y, finalmente, desarrolló toda una trayectoria en Petroken, firma en la que se jubiló. En las dos últimas plantas se desempeñó como gerente de Recursos Humanos.
Altruista y deseoso siempre de realizar algún aporte a la comunidad de su querida Ensenada, desde su lugar de trabajo colaboró con los Bomberos Voluntarios, el Hospital Cestino, escuelas y toda aquella organización que requirió de su valiosa ayuda.
También se dedicó a la docencia en la UCALP y brindó charlas, asimismo, sobre su especialidad, en la Universidad Nacional de La Plata.
Integró la Unión Industrial del Gran La Plata y fue presidente del Rotary Club de Ensenada.
Caracterizado por un espíritu humanitario y por gestos nobles; respetuoso de las personas, las instituciones y las normas, se ganó el aprecio y el afecto de quienes se cruzó en la vida.
Estaba casado con Silvia Scotto y fue el padre de Daniela, Sergio y Sebastián. Sus siete nietos fueron su máxima debilidad.
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