Una nueva pierna protésica es capaz de hacer sentir su uso, lo que mejora el rendimiento al caminar y reduce el dolor del miembro fantasma. La prótesis, probada en dos pacientes, está equipada con sensores externos que representan el tacto y la presión del pie, así como el ángulo de la rodilla, los cuales transmiten señales sensoriales al sistema nervioso a través de un conjunto de electrodos.
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