Siempre en el Colegio Nacional atendiendo los asuntos administrativos, cumplió con una trayectoria de casi 40 años -aunque con una impasse involuntaria- en el tradicional establecimiento pre universitario; luchador gremial incansable; respetado y querido por sus compañeros y amigos, falleció, a los 76 años, Oscar Eduardo Godoy.
En la Asociación de Trabajadores de la Universidad Nacional de La Plata -ATULP-, donde se desempeñó con distintos cargos, se destacó por la lucidez de su pensamiento y dio, asimismo, numerosas muestras de convicción y entrega a la hora de pelear por los derechos del sector, su muerte significa una enorme pérdida.
Había nacido el 4 de agosto de 1943 en el barrio El Mondongo; hijo de Blanca Silva y Jerónimo Godoy, fue el tercero de cuatro hermanos. Así, creció junto a Blanca, Julio y Mirtha.
Se había jubilado en junio de 2012 como Secretario Administrativo del Colegio Nacional, donde desarrolló una larga carrera, pues había ingresado a la institución a mediados de la década del 60. En 1974 fue dejado cesante y desde entonces hasta una década después se ganó la vida de todas las maneras posibles: vivió en Bariloche -donde se exilió durante un tiempo-, y fue a lo largo de todos esos años jardinero, panadero y verdulero.
Reingresó al Colegio Nacional en febrero de 1984 como Jefe de Personal y se retiró recién hace siete años.
Por demás sensible, de poco hablar, solidario, volcó parte de sus pasiones en la escritura, tanto de poesía como de prosa.
Tuvo una primera pareja con Mónica Civilotti, madre de sus hijos Sergio (fallecido), Ayelén, Marianela y Micaela. Pero se casó luego y compartió treinta años de su vida con Cristina Gavarotto.
Fue abuelo de Abril, Priscila, Matilde, Brisa y Ciro.
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