Un equipo de investigadores austríacos ha logrado modificar genéticamente células de levadura para que se alimenten del dióxido de carbono (CO2) del aire y puedan ser usadas en la elaboración de bioplásticos inocuos para el clima. El objetivo es “cultivar con diversos fines industriales levaduras modificadas en grandes biorreactores”, de forma que se conviertan en “potentes consumidores de gases de efecto invernadero”, precisó el biotecnólogo D.Mattanovich.
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