El primer ministro indio, Narendra Modi, intentó ayer calmar a los musulmanes indios ante la preocupación creada por su nueva ley de ciudadanía, que desató protestas que desde hace once días han dejado 25 muertos y han puesto a su gobierno nacionalista bajo presión. La ley, considerada discriminatoria con los musulmanes, fue adoptada el 11 de diciembre por el parlamento indio, y facilita la obtención de la ciudadanía india a los refugiados de Afganistán, Bangladés y Pakistán, salvo si son musulmanes. Los indios de confesión musulmana son el 14 por ciento de la población (200 millones de personas sobre 1.300 millones de habitantes). (AFP)
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