Un proyecto de la Universidad de La Plata busca rescatar y conservar nueve variedades de semillas de tomate propias de la región para que puedan ser sembradas el año próximo y ponerlas al servicio de los productores agrícolas familiares que conforman el cinturón hortícola platense, abaratando su costo.
El proyecto "Banco de Germoplasma" agrupa a las cooperativas de productores familiares de la zona, junto a docentes, estudiantes y graduados de las facultades de Ciencias Exactas, Veterinaria, Agronomía, Humanidades, e Ingeniería, y a los colegios Nacional, Liceo y Bachillerato de Bellas Artes.
El biotecnólogo, Amado Cattáneo, explicó que "en el banco realizamos la extracción y limpieza de las semillas de los productos que nos proporcionan las cooperativas hortícolas de la zona, las secamos y las conservamos en frío para que estén disponibles para la próxima campaña".
Con esta técnica se mantienen intactas las propiedades de las semillas, de manera que puedan ser sembradas con éxito al cabo de un año, y obtener luego tomates de excelente calidad.
Los responsables de esta iniciativa destacaron que para el sector hortícola platense mantener las semillas de las variedades locales es una forma de rescatar la cultura de muchas familias que desde hace décadas trabajan la tierra.
"Las diferencias de precio son abismales, un kilo de semillas híbridas, desarrolladas combinando las mejores características de las plantas de tomate, cuesta cerca de 90.000 dólares; mientras que un kilo de semillas de tomate platense puede conseguirse a 150 dólares", expresó Cattáneo.
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