Miles de personas se congregaron ayer en toda Francia para denunciar un aumento del antisemitismo en el país, unas horas después de que unas 80 tumbas fueran profanadas en el cementerio judío de Quatzenheim, un pueblo de 800 habitantes cercano a Estrasburgo. El presidente Emmanuel Macron visitó el cementerio profanado (foto) con cruces esvásticas y leyendas antijudías, y prometió acciones y castigo para los responsables. (AFP)
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