Desde hace algunos días se sabe de la insólita disposición del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires de prohibir la venta de comida en las inmediaciones de cada una de las canchas del fútbol de CABA. Y precisamente en la jornada de ayer, en la que se disputó el cruce entre San Lorenzo e Independiente, el hincha se hizo sentir.
Desde los cuatro costados del Nuevo Gasómetro, la gente expresó su claro malestar por la medida antipopular, dentro de un fútbol argentino que durante toda su historia ha generado de la combinación “cancha/choripán”, algo social, distintivo de estos lares. Inclusive, en las inmediaciones del estadio, en la previa del partido, se pudieron observar distintos panfletos que rezaban: “#BastaDePerseguirnos Sí al choripán”, repartidos por organización que además pedían “regularizar su su actividad” y no ser “expulsados”, como está sucediendo actualmente.
Por si fuera poco, en las últimas horas, otra disposición apareció para sumar aún más malestar. Y es que dentro del mismo terreno de CABA, durante los días en que se jueguen partidos, el Club anfitrión deberá cerrar sus puertas para el resto de las actividades. Es decir, que aquellos que cuenten con piletas y distintos espacios de esparcimiento para que sus socios disfruten de las instalaciones, en los días de partido no podrán utilizarlas, algo que también se sintió en las tribunas de un Nuevo Gasómetro que se hizo escuchar con reiterados insultos a los responsables de dicha cuestión.
Todo parece indicar que cada paso avanza en la inminente destrucción del fútbol como espectáculo popular.
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