“No es avistaje de aves y pájaros, son luminarias prendidas”. En ese tono irónico, vecinos de Villa Castells dieron cuenta de una falla que se presenta a diario en el alumbrado público a la altura de la calle 14 y 484. “¿Quién paga todo este derroche de electricidad y este desgaste innecesario de los artefactos?”, se preguntó Alberto, un frentista. En los últimos meses este tipo de reclamos se multiplicó, pero por el momento incluso en zonas céntricas se ven incontables luminarias encendidas las 24 horas.
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