El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, se imponía esta noche por menos de dos puntos porcentuales al ex comandante del Ejército israelí Benny Gantz, con el 64.24% de los votos escrutados de las elecciones generales, y en el búnker oficialista se estimaba que, junto con sus aliados de derecha, podrían alcanzar la mayoría necesaria en el parlamento para formar gobierno y garantizar el quinto mandato consecutivo del premier.
La página oficial del gobierno de Israel indicaba esta noche que en este recuento parcial el Likud de Netanyahu sumaba 931.761 votos (27,07%), el partido Azul y Blanco de Gantz y Yair Lapid 893.253 sufragios (25.96%), la Asociación Sefaradí de seguidores de la Torá 208.357 (6.05%), el Judaismo de la Torá Unida y Shabbat Agudath Israel 187.328 (5.44%) , Israel Nuestra Casa 153.031 (4.45%) y el Partido Laborista 149.857 (4.35%).
Antes de que se conociera el primer resultado oficial con un 20% de los votos escrutado y una ventaja de casi cuatro puntos porcentuales para el premier, tanto Netanyahu como su principal rival de esta elección, el ex comandante del Ejército israelí, Benny Gantz, se apuraron a festejar y anunciar la victoria.
"El bloque de derecha liderado por Likud obtuvo una clara victoria. Agradezco a los ciudadanos de Israel por confiar en mí. Comenzaré a formar un gobierno de derecha con nuestros socios naturales esta noche", escribió el primer ministro en su cuenta de Twitter, El clima de cautela que reinó en el bunker electoral del Likud durante la tarde desapareció en el acto final de Netanyahu, a la noche, cuando el premier se mostró de muy buen humor, celebró sin medias tintas y calificó su "victoria" de "increíble".
Por su parte, horas antes, Gantz apareció en su bunker electoral donde primaba un humor mucho más festivo, y gritó: "Ganamos, el pueblo de Israel habló." Poco después, en su discurso de cierre de la jornada electoral y frente a seguidores sonrientes y optimistas, reiteró: "En las elecciones hay ganadores y perdedores y nosotros somos los ganadores."
Además, adelantó que "en los próximos días" hará "lo necesario para formar gobierno", lo que implicará intentar atraer a alguna de las fuerzas ultranacionalistas y religiosas que conforman el llamado bloque de derecha que lidera Netanyahu. Desde que el premier decidió adelantar los comicios generales a finales del año pasado para conseguir una base aliada en el Knesset más amplia, estas elecciones se convirtieron en una suerte de referendo sobre su continuidad o no en el poder.
La tensión escaló a lo largo de toda la campaña y hoy, durante la jornada electoral, no fue la excepción. El premier votó temprano y luego se fue a la ciudad mediterránea de Netanya, al norte de Tel Aviv: "Estoy acá en la playa y hay mucha gente acá. Pero si ustedes se quedan en la playa y no van a votar, entonces se levantarán mañana con Yair Lapid (socio de coalición de Gantz) encabezando un gobierno de izquierda."
La gran incógnita es cuántos partidos más pequeños -tanto ultranacionalistas, religiosos ortodoxos como palestinos o de izquierda- logren superar el umbral electoral del 3,5% e ingresen al parlamento. Aunque sumen sólo tres o cuatro bancas, su ingreso o exclusión del Knesset pueden terminar siendo claves para la formar de la próxima coalición de gobierno.
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