A los 96 años falleció Elena Rubianes Pallerano de Bernard, pérdida que causó un profundo dolor no solo en su entorno mas cercano, sino también entre quienes la conocieron por su gran arraigo a esta Ciudad.
Hija de Elena Pallerano y Joaquín Rubianes, abogado y reconocido docente de la Universidad Nacional de La Plata, había nacido el 12 de diciembre de 1922 en capital federal y creció junto a sus hermanos Joaquín y Marta.
Mientras vivió en capital federal ejerció como docente, pero en 1944 un viaje a la ciudad de Córdoba cambió el rumbo de su vida porque conoció a Tomás Diego Bernard, quien por ese entonces se desempeñaba como intendente de esa capital.
Después de un corto noviazgo se casaron un 28 de mayo en la iglesia porteña San Nicolás de Bari y sentaron las bases de una familia que creció con los nacimientos de sus hijos Tomás Diego, María Elena y Claudio Joaquín. Luego tuvo la felicidad de convertirse en abuela de 9 nietos y en bisabuela de otros 9 niños.
Después de un breve paso por Chile, el matrimonio se radicó en La Plata y Elena se dedicó por completo al cuidado y educación de sus hijos y acompañar de cerca la carrera de su esposo.
Sus allegados la describieron como una mujer de extrema generosidad y bondad; alguien afable, de una personalidad inquieta.
Entre las actividades que más le gustaron estuvieron los viajes y pudo concretarlos junto a su familia.
También regresaba periódicamente a su ciudad natal para visitar a su hermana y al gran número de amigas que cosechó desde su infancia.
En 1995, se radicó en Francia porque su esposo Bernard fue nombrado ministro plenipotenciario argentino y director de la Fundación Argentina en la Ciudad Universitaria de París, desde donde coordinó decenas de intercambios culturales francoargentinos a lo largo de cinco años. Elena no solo lo acompañó en distintas actividades, sino que también se preocupó por aprender el idioma para tener una mejor adaptación y fue la cálida anfitriona de los platenses que visitaron por ese entonces esa ciudad.
Mujer de diversas inquietudes, disfrutaba de distintas expresiones culturales como ir al cine, visitar museos y escuchar música, un gusto que le había inculcado desde pequeña su madre que era pianista.
Sociable y coqueta, hasta último momento pensó en mantenerse actualizada para que la tecnología le permitiera estar aún mas cerca de sus hijos y nietos.
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