Numerosas expresiones de pesar provocó el fallecimiento, a los 65 años, del abogado Roberto Morello, muy respetado entre sus colegas por su actuación profesional y apreciado en distintos círculos sociales de la Ciudad debido a su calidad humana.
Roberto Mario Morello había nacido en La Plata el 13 de diciembre de 1953; estudió en esta ciudad -fue alumno del Normal 3- y se recibió de abogado en la Universidad Nacional de La Plata. Siguió, de alguna manera, la vocación de su padre, Augusto Morello, un reconocido jurista y académico del derecho procesal civil fallecido en 2009. Su madre fue Alicia Nunes y él, mayor de cinco hermanos, creció junto a Lisandro, Claudio, María Silvia y María Adriana.
Pasó una prolongada temporada en España -recién graduado-, donde cursó algunos posgrados. En ese país cosechó muchas amistades, tanto de la península como jóvenes argentinos que al igual que él vivían la experiencia de residir un tiempo en Madrid.
De regreso a La Plata ejerció la profesión de manera independiente, en dos estudios jurídicos, uno en esta ciudad y otro en la capital federal. Trabajó, asimismo, junto a su padre.
También se vinculó a la actividad comercial. Concretamente, en la ciudad de Tres Arroyos -provincia de Buenos Aires -durante un tiempo se ocupó de gerenciar un hotel.
Generoso, humilde y sencillo, Morello se caracterizó por su atención siempre puesta en las necesidades de los demás. Abierto para escuchar a quien pensara diferente, se destacó como lector y se nutrió de una amplia cultura. Muy sociable, por donde transitara generaba relaciones profundas y duraderas. También se destacó por sus firmes convicciones.
Hincha fanático de Boca, fue un fervoroso aficionado a la pesca y a las corridas de toros. Al primero de esos hobbies lo practicó en la infancia y la adolescencia en Mar del Plata y luego, ya adulto, en Claromecó, mientras que a este último espectáculo lo descubrió durante su larga permanencia en España.
Apegado a su familia, vivió rodeado de sus cuatro hermanos, sus sobrinos, y, con los años, de sus sobrinos nietos.
Excelente anfitrión y gustoso de reunirse con familiares y amigos, quedarán en el recuerdo de quienes tuvieron la satisfacción de compartirlos sus inolvidables asados, una convocatoria de su parte que comenzó cuando era un estudiante universitario y repitió a lo largo de su vida.
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