A raíz del apagón, en una panadería de calle Arana se vieron obligados a usar los hornos a gas para la elaboración de los productos y se perdieron los lácteos por falta de heladeras. Tampoco se pudieron pesar los productos y la empleada despachó el pan y las masas calculando a ojo. “El generador que teníamos se rompió, estamos tratando de arreglarlo, pero lleva su tiempo, si no conseguimos luz vamos a cerrar un rato antes porque además de la inseguridad la gente no sale de sus casas”, sostuvo Ramón García propietario de ese comercio que abrió en 1938.
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