El sonido que hizo el impacto de ambos vehículos despertó a los vecinos de 10 y 56, que todavía se sacaban la modorra del domingo. Cuando salieron a la calle, los curiosos se encontraron con una escena poco común: dos autos subidos a la vereda y uno de ellos incrustado en la entrada de una farmacia.
Por fortuna el choque fue más espectacular que serio, y los involucrados terminaron sin lesiones.
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