Ayer entró en vigor en la Florida, el tercer estado con más indocumentados de EE UU, una de las leyes antiinmigrantes más estrictas, que prohibe las llamadas ciudades “santuario” (rechazan colaborar con las autoridades federales para deportar ilegales) y exige a las agencias estatales y policiales ayudar a detener y deportar a los “sin papeles”. (EFE)
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