En el marco de La primera fecha del Rugby Championship, Los Pumas cayeron frente a los All Blacks por 20 a 16, resultado que pudo ser otro si los argentinos aprovechaban alguna de las dos pelotas que tuvieron a su favor en el minuto final.
El arranque de Los Pumas fue promisorio. En base a buenos movimientos y a una gran actitud, acorralaron a los “Hombres de Negro” y les hicieron cometer sucesivos penales. Al minuto nomás el tucumano Nicolás Sánchez (volvió al seleccionado después de un año) y cinco minutos después el rosarino Emiliano Bofelli, cambiaron las infracciones kiwis en sendos penales. A los 12’ una gran jugada colectiva argentina por el lado derecho del ataque, mereció terminar en try, pero Creevy cometió knock on y todo se dilucidó. Frente a estos equipos, las chances hay que aprovecharlas...
Los All Blacks, en su primera aparición seria en ataque, golpearon con un try que terminó con Laumape debajo de los palos. Los Pumas no sintieron el golpe y fueron por más, pero sólo para sumar con penales de Sánchez al que se le enfrentaron otros envíos más a los palos de Beauden Barret. Toda paridad y muchísimo nerviosismo en una porción de juego más que interesante, donde todo fue intenso y con errores. Claro, fue el primer partido oficial del año para ambos equipos y la puesta a punto se conseguirá de seguro con el rodaje de un par de partidos más en el gran campeonato del Hemisferio Sur. La intensidad del pack neozelandés abrió grietas en la defensa argentina que seguramente servirán de aprendizaje de cara a todo lo que se viene para Los Pumas, principalmente lo que será en septiembre el Mundial de Japón. Algo así como fue la distracción de Sánchez que posibilitó el try de Retallick para clavar un parcial exagerado de 20 a 9 tras un primer tiempo que por ahí mereció un score más ajustado.
La intensidad que mostraron Los Pumas en el arranque del partido, la mostraron en el periplo final, donde (jugando con ventaja) Bofelli capturó en las alturas un kick de Sánchez y anotó el primer try argentino desatando un griterío como pocas veces se vio en Villa Luro.
El encuentro siguió con la misma tónica y a cada intento argentino sobrevino una buena defensa visitante, donde la mayor jerarquía del banco de suplentes argentino, en l etapa final, inclinó un poco la balanza para el lado local. Es bueno remarcar que en esta porción del juego, los intentos argentinos vinieron de varias pelotas robadas en el line out y la efectividad de un scrum que sin ser dominante, se mostró sólido y confiable aún con las reglas nuevas que la World Rugby justamente implementó para el inicio del Rugby Championship.
Los Pumas realmente no se guardaron nada y el oficio de la camiseta negra “jugó su partido” sosteniendo el score cuando el equipo argentino iba e iba sin parar. Incluso en el try que no fue del rosarino Jerónimo de La Fuente (bien anulado por una infracción previa de Moyano).
Así se consumió el último cuarto del encuentro con Argentina yendo hacia adelante y los neozelandeses (no marcaron puntos en el segundo tiempo) metiendo veloces réplicas en contraataque que mantuvieron en vilo a la multitud que colmó el Palacio deportivo de Liniers. El pitazo final del australiano Angus Gardner, tras una nueva muestra de cómo los All Blacks ganan partidos aunque sean superados, le puso fin al griterío y a una chance histórica que se escapó por poco.
Los aplausos del público premiaron el esfuerzo de Los Pumas que deberán esperar otro año más para poder vencer a su verdadera sombra negra, el único equipo del mundo al cual nunca pudieron vencer. Ahora se vendrá el largo viaje a la ciudad de Brisbane (Australia) para enfrentar a los Wallabies que ayer fueron derrotados por los Springboks en el Ellis Park, de Johannesburgo por 35 a 17.
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