En nuestra sociedad hay una gran permisividad con el consumo de alcohol en adolescentes, y sin embargo todo el mundo se escandalizaría si se permitiera su consumo en niños. Pues bien, desde un punto de vista biológico, no hay grandes diferencias, dado que el cerebro del adolescente también está en un intenso proceso madurativo. De esta manera, que un chico de 15 años beba alcohol es tan dañino como que lo haga uno de cuatro.
(*) Neurólogo
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