El flúor, presente en el agua del grifo en algunos países, podría afectar el coeficiente intelectual (CI) de los bebés, según un estudio, cuyos resultados, sin embargo, han sido cuestionados por expertos. Desde la década del ´50 se ha agregado fluoruro al agua del grifo en muchos países industrializados para prevenir la caries dental. Se ha demostrado que concentraciones altas del mineral son tóxicas para el cerebro.
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