Despertó incontables muestras de dolor el fallecimiento de Edith Pérez, quien deja en la facultad de Psicología de la Universidad Nacional de La Plata una huella imborrable: la de quien fuera una de sus inspiradoras, fundadoras y primera decana; y la de una persona, asimismo, atenta a las necesidades de la comunidad y con un enorme sentido de la humanidad.
Profesora titular de la cátedra de Psicología Institucional en esa facultad, se desempeñaba en la actualidad como Secretaria de Salud de la casa de altos estudios. En su nutrida trayectoria no sólo se destacó por su entrega a la enseñanza sino también por su permanente reivindicación de la educación pública y de los derechos humanos.
Edith Alba Pérez había nacido en La Plata el 8 de marzo de 1944. Obtuvo el título de Psicóloga Clínica en la Universidad platense y la acreditación fue revalidada como Licenciada en Psicología en la Universidad de Costa Rica en 1977.
Fue una educadora incansable y, en rigor, son muy diversos los escenarios académicos que lamentan su partida. Desde 1987 fue docente en la asignatura Psicología Institucional de la Licenciatura en Psicología, durante ese año como adjunta interina, desde 1988 como titular interina y a partir de 1993 como profesora ordinaria en el mismo cargo en la facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación hasta la creación de la facultad de Psicología en 2006.
Desarrolló en ese ámbito todo el recorrido pedagógico. Se había iniciado como ayudante diplomada en 1971 y tras haber sido cesanteada por la intervención de 1974 se exilió en Costa Rica, donde enseñó para la academia Teoría e Interpretación de Pruebas Psicológicas, Psicodiagnóstico y Dinámica de Grupos. También pasó por las aulas de la Universidad de Buenos Aires, donde fue jefa de trabajos prácticos en Psicología Social -1984 y 1985-, y en 1986 en igual cargo y materia lo hizo en la carrera de Trabajo Social dependiente de la facultad de Derecho.
Referente en la problemática de la salud mental, dictó seminarios sobre Políticas Públicas y Psicología Comunitaria. Trabajaba, al momento de morir, en un proyecto de investigación sobre “Ejercicio de derechos y producción de subjetividad”.
En Extensión Universitaria supervisó diversas iniciativas institucionales, entre otras, una intervención en el Servicio de Terapia Intensiva del Hospital de Niños “Sor Ludovica”.
Con Juan Carlos Domínguez tuvo dos hijos: Mariana y Sebastián.
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