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Así arrebataron le arrebataron el bolso a una mujer e hicieron dos disparos en La Plata

El brutal ataque

Por Redacción

Los asaltos callejeros son cada vez más violentos, como lo son también los métodos a los que echan mano algunas bandas de escruchantes para meterse en casas, negocios o edificios. Los registros de cámaras privadas grabaron en las últimas horas dos secuencias, en barrios alejados, que lo ponen en evidencia.

Uno de los casos ocurrió a las 10.15 de la mañana en 26 entre 77 y 78, por donde caminaba una mujer en dirección a la parada del micro que la llevaría a su trabajo, en un local comercial.

“Vi que un chico bajaba de una moto y yo, inocente, no sospeché nada”, recordó Claudia (50) -la víctima- en una charla con este diario. Le llevó apenas unos segundos caer en la cuenta de que aquel sujeto era un ladrón y que quería su bolso.

“Le dije que no se lo iba a dar y me tiró al piso”, agregó Claudia, quien luego de trenzarse en un forcejeo con el motochorro se quedó con “las manijas del bolso”, mirando cómo se llevaban sus pertenencias: “Poco más de 1.000 pesos, mis documentos y las llaves de mi casa y del negocio”, reportó.

El tramo más violento del asalto se produjo cuando el delincuente accionó el arma que Claudia no vio en un primer momento. “Yo escuché un disparo, pero después supe que fueron dos”, comentó a este diario. Por fortuna ninguno de los proyectiles la hirieron, pero sí la alcanzó la bronca de saber que “a las mujeres de esta zona -donde vive hace 44 años- nos roban todo el tiempo, sobre todo en moto”.

Todavía en shock, Claudia corrió hasta su casa, situada a unas dos cuadras, mientras gritaba que le habían robado. Una cámara de seguridad de la cuadra registró todo. Y de los ladrones, que actuaron encapuchados, nada se sabe.

Una patota contra un portón

En tanto, ayer a la madrugada -cerca de las 2- una patota integrada por al menos seis jóvenes intentaron entrar en un edificio de 16 entre 43 y 44, derribando el portón de la cochera, primero a las patadas y después embistiéndolo con una moto. No lo lograron, pero quienes viven allí pudieron ver, aterrorizados, el intento de intrusión a través de las cámaras de monitoreo del edificio, además de escuchar “terribles golpes”, dijeron. “Se me paralizó el corazón con los ruidos” -confió otro frentista- “nos despertamos y salimos corriendo al balcón”. La banda escapó.

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