A los 87 años falleció Beatriz Helena Hrdy, pérdida que provocó una profunda tristeza, no solo entre su círculo íntimo, sino también entre quienes la conocieron y apreciaron.
Había nacido el 9 de julio de 1932 en Oliden; sus padres fueron Francisco Hrdy y Helena Zelenkova y creció junto a su hermana Zdenka Francisca Hrdy - ya fallecida -.
Después de completar sus estudios, comenzó a trabajar en la Dirección General de Cultura y Educación de la Provincia, donde realizó tareas administrativas hasta el momento de jubilarse.
También se desempeñó como secretaria en estudios de la Región y en la Escuela Comercial de Los Hornos.
El 15 de enero de 1965 se casó con Atilio Reynaldo De Lorenzi. Su proyecto familiar creció con los nacimientos de sus hijas Andrea Beatriz y Mónica Liliana. Ellas a su vez le dieron una de sus mayores alegrías al convertirla en abuela de cuatro nietos: Natalia Belaunzarán, Santiago Nicolás Dini, Guido Gabriel Belaunzarán y Santiago Unai Belaunzarán.
Su esposo, de profesión ingeniero, se desempeñó en distintas firmas y la familia tuvo que mudarse para que las obligaciones laborales no los separaran.
Sin embargo, Beatriz no puso reparos en radicarse temporalmente en ciudades como Dolores, Rosario, Santiago del Estero y hasta emigrar a Chile. Para ella la unión familiar y el bienestar de los suyos fue lo mas importante y lo que inspiró sus días.
Siempre se mantuvo atenta al cuidado de cada uno y pendiente de anticiparse a sus necesidades para que no se preocuparan por nada.
Con el mismo amor se vinculó a sus nietos y fue una abuela cariñosa y presente.
También fue una persona sociable que disfrutó del encuentro con amigos, sin embargo siempre se sintió mas cómoda en su hogar. En ese contexto, se caracterizó por ser una anfitriona de gran calidez y trato ameno.
En el tiempo libre, mientras su estado general se lo permitió, le gustaba viajar por el país y por el exterior. Junto a su esposo visitó ciudades de México y puntos turísticos de Europa.
Desde la década de los ´70 estaba radicada en barrio Norte, lugar en el que tuvo un fuerte arraigo y fue apreciada por sus vecinos.
Beatriz se dedicó por entero a su familia, pero también tuvo tiempo para expresar valores altruistas y solidarios con quien lo necesitara. Su vida dejó, sin dudas, el legado que dejan las personas íntegras.
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