A los 102 años falleció Alicia Dora Demarchi, una reconocida vecina de la Ciudad que se destacó por su profunda vocación docente y su compromiso social.
Fue la menor de 11 hermanos, nació en Magdalena el 14 de marzo de 1917, en el seno del hogar conformado por Vicenta Alejandra Giffoni y Luis María Demarchi.
Su familia se radicó en La Plata cuando ella era aún muy pequeña, por eso terminó los estudios primarios en la Escuela N°5, luego continuó en el Colegio Normal N° 3 de donde se graduó como maestra.
De 1937 a 1940 se desempeñó como maestra rural en la Escuela N°10 de General Alvarado. Luego trabajó hasta 1943 en la Escuela N°30 de Quilmes, de allí fue trasladada a la Escuela N° 42 de La Plata, en donde ejerció la docencia hasta jubilarse.
Sin embargo, sus ansias de seguir aportando su creatividad y conocimientos la llevaron a seguir trabajando. En 1966 la designaron como primera docente de la Congregación Marista en Argentina y trabajó hasta 1978.
Desde 1935 se desempeñó como catequista de la parroquia San Antonio de Padua de Barrio Hipódromo, también dio clases de teatro y declamación, y tuvo una activa participación en el Segundo Congreso Eucarístico Nacional que se realizó en 1937.
El 21 de enero de 1943 se casó con Agustín Luis Yuston; de la unión nació su hijo Saúl, quien con los años la convirtió en abuela de tres nietos: Analía, María de las Mercedes y Agustín Angel. También fue bisabuela de Martina y Bautista.
Entre los aportes que realizó Alicia Demarchi a lo largo de su prolífera vida estuvo la creación de la primera guardería materno infantil en la Escuela N° 42, iniciativa que sentó las bases de los jardines de infante. Además formó el Club de Madres para dar talleres que hicieron eje en la educación en valores y en el bien común. Su lema fue “educar con amor”.
En el año 2000 fue reconocida por el Consejo de Educación Católica con el premio “Divino Maestro”; un año después, la Municipalidad de La Plata la declaró Ciudadana Ilustre y al cumplir 100 años, el Colegio San Luis la honró colocándole su nombre a una de las aulas en las que ella trabajó.
Siempre puso de relieve una generosa predisposición para ayudar a los niños mas desvalidos a los que desinteresadamente le dio clases de apoyo.
Con una lucidez y salud admirable, Alicia transitó su vida con la firmeza de quien tiene ideales claros y altruistas.
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