Racing cosechó un empate en su visita al Gigante de Arroyito, frente a Central, gracias a su arquero y los palos, que evitaron el triunfo del conjunto rosarino, que de todos modos le permitió salir del grupo de descenso.
El conjunto rosarino jugó mejor en el primer tiempo porque se paró con autoridad y ejerció una presión alta sobre la salida visitante, generando las llegadas más claras. Nahuel Molina trasladó al marcador ese dominio. Racing, que se sintió incómodo en la mayor parte, encontró el empate en su primera llegada, y el 1-1 despertó a la Academia, que se adueñó de la pelota.
El complemento fue todo de Central, que dispuso de media docena de llegadas claras.
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