Una extensa y fructífera vida tuvo Noemí Jáuregui de Vera Tapia, integrante de familias de largo arraigo en esta ciudad y activa colaboradora en instituciones de ayuda al prójimo.
Por su significativa presencia entre los suyos y en los diversos círculos en los que se movió, su fallecimiento, a los 96 años, provocó un sentido pesar.
Fue la menor de las cuatro hijas del matrimonio de Gerardo Jáuregui y Emma Ferreiroa; había nacido el 17 de abril de 1923 y creció en una casona del pleno centro platense.
“Necka”, como era llamada en su entorno más cercano, se había casado con el médico Jorge Octavio Vera Tapia y fue madre de tres hijos: Jorge (odontólogo), Gustavo (escribano, fallecido) y Silvia (fonoaudióloga).
Dedicó sus días a atender las necesidades del hogar, tarea que alternó con su intensa participación en entidades de bien público, como el Consejo de Recuperación del Incapacitado Cardíaco -CORDIC-, donde cumplió distintas funciones y llegó a ser vicepresidenta.
Era dueña de una singular belleza y de una personalidad que ponía especial cuidado en la imagen: fue una mujer particularmente coqueta y el mismo empeño dirigió a su casa, que resultó un espacio acogedor, de cálida bienvenida a quien la visitara.
Afectuosa, carismática, generosa y amable sumó profundas y duraderas amistades.
Con un carácter vital y entusiasta, en los últimos años se le presentó la oportunidad de viajar en varias ocasiones con hijos y nietos al exterior y disfrutó enormemente de cada una de esas experiencias.
Tuvo diez nietos y diez bisnietos.
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