Sin controles a la vista, en La Plata cada quien estaciona el automóvil donde se le antoja. Y eso es, literalmente, en cualquier lado, como, por ejemplo, obstruyendo cocheras, sobre las veredas, en doble fila, tapando las rampas para el uso de las personas discapacitadas o sin tener en cuenta la distancia establecida en las ochavas. El descontrol no es nuevo, lleva años, pero lo que se advierte es que pasa el tiempo y se agrava. Aunque no se registran estadísticas desde hace meses, se sabe que históricamente, entre todas las infracciones vehiculares que se cometen a nivel urbano el mal estacionamiento corona el ranking.
Este diario es receptor cotidiano de quejas relacionadas con la manera es que se estaciona en la Ciudad. Preocupado por la falta de respeto a las normas de tránsito, un lector envió a través del servicio de WhatsApp distintas direcciones donde detectó la contravención: 7 y 54, 2 y 54, y 1 y 53, todas zonas céntricas, de gran movimiento vial, donde ese tipo de faltas perturban el flujo vehicular. “Son tres ejemplos de lo que no debe hacerse y el Municipio no hace nada. Habría que incorporar la educación vial como materia desde la escuela primaria”, propuso el vecino.
Una situación que también se da como una permanente transgresión a las normas viales es lo que sucede todos los días en las calles transversales a las avenidas 7 y 13, entre 33 y la Plaza Italia, sectores donde, para agilizar el congestionado tránsito al que contribuyen las detenciones por los semáforos, rige la prohibición de estacionar sobre la mano izquierda, en un tramo de 50 metros antes del cruce. No obstante la medida, hay automovilistas que hacen caso omiso a la disposición y ocupan esos espacios vedados.
Ni hablar del hábito de la doble fila, un comportamiento vial crónico y sin freno, que se da, sin pausa, sobre todo en las calles con entrada a las escuelas. Esos espacios, como por caso 10 entre 51 y 53 (acceso al colegio San José) y 44 entre 9 y 10 (San Luis) no hay manera de despejarlos de los vehículos de los padres de los alumnos, quienes, incluso, permanecen varios minutos estacionados mientras conversan entre ellos.
DORMIR SOBRE LA VEREDA
Otro ejemplo de la mala costumbre se ve, no tanto en las zonas céntricas pero sí más hacia los barrios, es el de los autos y camionetas que “duermen” sobre la vereda, casi pegados a la ventana de las casas donde viven sus dueños, como si la cercanía significara una custodia que garantiza la integridad del vehículo.
Hasta antes de que comenzara la obra de enrejado perimetral del templo se había hecho frecuente el estacionamiento de los autos sobre el playón de ingreso a la basílica San Ponciano. Tanto se insistió con esa modalidad de algunos vecinos que las baldosas terminaron destruidas. Ahora, con la protección del cerco metálico esa infracción, por lo menos en ese lugar, no se cometerá más.
En distintos sectores de la Ciudad, sin embargo, se sigue sin respetar los espacios peatonales. Entre los testimonios que recibió en los últimos días esta redacción el de una vecina apunta a la esquina de 62 y 20, donde, a media cuadra de un jardín maternal es común que los autos suban a la vereda queden ahí estacionados durante un tiempo.
Las paradas de los colectivos suelen taponarse con autos, una contravención que deja en condiciones vulnerables a los usuarios del transporte público, pues tienen que esperar a veces el micro fuera de la vereda. Es, además, un problema mayor para las personas que se movilizan en silla de rueda, con bastón o muletas.
En rigor, ninguna de la prohibiciones de estacionamiento puntualizadas en el Código de Tránsito son arbitrarias. Todas responden a normas de convivencia que al infringirse quiebran el respeto por el prójimo: la doble fila interrumpe el normal flujo vehicular; la obstrucción de rampas le complica la vida a los vecinos con movilidad reducida y los taponamientos de garajes le impiden a los frentistas sacar o entrar el coche; dejar el auto sobre la vereda obstaculiza el paso a los peatones; y estacionar sin la debida distancia en la esquina tapa la visibilidad a los conductores y a los transeúntes, quienes para saber si el cruce de la calle está despejado deben bajarse a la calzada con el correspondiente peligro.
“CONTROLES SIMULTÁNEOS”
Desde el Municipio se aseguró que “la secretaría de Convivencia y Control Ciudadano dispone controles simultáneos en diversos puntos de la Ciudad, que se llevan a cabo diariamente a través de más de un centenar de agentes comunales”.
Concretamente, se especificó que en las últimas semanas la Comuna realizó los controles en las zonas del Paseo del Bosque, las avenidas 7 y 13, diagonal 78 de Parque Saavedra a Plaza Rocha, el centro comercial de City Bell, y Los Hornos (137 de 60 a 66), entre otros puntos.
Voceros de esa secretaría señalaron que “las zonas de controles son estudiadas previamente de acuerdo a los puntos conflictivos, donde se produce mayor cantidad de infracciones”, y se indicó, asimismo: “En primera instancia se trata de informar debidamente al infractor y generar conciencia acerca de la importancia de estacionar correctamente y respetar los espacios prohibidos, instándolo a retirar el vehículo del lugar”. Tras ese procedimiento, se añadió, “se procede a labrar la infracción correspondiente”.
EL IMÁN DE LAS ZONAS PROHIBIDAS
De acuerdo a los últimos registros, los mismos voceros consignaron que “las infracciones más comunes registradas por los agentes locales estuvieron vinculadas al estacionamiento en zonas prohibidas, obstruyendo garajes, ochavas, rampas para personas con movilidad reducida, paradas de micros y ramblas, y la doble fila”.
Conjuntamente, desde la Municipalidad de La Plata se aseguró que –a su vez- se llevan adelante más de 500 operativos de prevención por mes, con el objetivo de verificar la velocidad de circulación, controlar la documentación correspondiente y concientizar a los conductores acerca de la responsabilidad al volante.
En ese sentido, se informó que ya se realizaron más de 4.500 operativos viales en lo que va del año, en arterias principales y puntos de tránsito intenso, tanto en el casco urbano como en las localidades del Partido.
El descontrol a la hora de estacionar es tal que los automovilistas incluso dejan el auto frente a un cartel que lo prohibe. Eso ocurría en calle 61 entre avenida 1 y 115.
El estacionamiento en torno a los parques y plazas, pese a estar prohibido en la mayoría de los casos, también es de lo más común: 7 y 54 ya casi parece una playa para estacionar.
Ha cobrado fuerza en los últimos años una modalidad que en el casco urbano ya es casi moneda corriente: subir el auto a la vereda, como ocurría ayer a la tarde, en calle 6 entre 42 y 43.
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