La feria de ropa usada no para de crecer en la plaza Italia. Hasta que comenzó la lluvia, hubo una fuerte presencia de puestos en los que predominan las mujeres. Según se pudo observar, con el paso de las semanas la cantidad de mantas fue creciendo, para vender ropa de segunda y tercera mano, accesorios, sandwichs, porciones de torta, chipá; y en algunos casos también hay utensilios de cocina y juguetes.
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