A los 79 años falleció Elsa Álvarez, una conocida odontóloga de la Ciudad que también se desarrolló como docente universitaria. Su partida causó distintas muestras de pesar entre quienes la respetaron como profesional y la apreciaron por su generosidad.
Había nacido en La Plata, el 18 de septiembre de 1941, fue la hija mayor de Alberto Álvarez y Haydée Matilde Macchi, a quien todos llamaban Ñata, y creció junto a su hermana Mirta.
Luego de completar sus estudios en el Colegio Normal N°2, ingresó a la facultad de Odontología de Buenos Aires. El tren que tomaba para ir a cursar a capital federal le permitió conocer a Daniel Alberto Cassini, también estudiante de Odontología, con quien un 21 de septiembre se puso de novia por 7 años y con quien alcanzó 52 de casada.
Ya recibida, atendió en su consultorio y se desempeñó como docente en la facultad de Odontología de la UNLP, dio clases en la cátedra de Cirugía.
Su claridad para explicar hizo que fuera una gran referente para numerosas camadas de estudiantes. Compartió su conocimiento sin guardarse nada y, más allá del claustro, no dudó en tender una mano a quienes se estaban formando en la profesión.
También trabajó desde muy joven en el Hospital Ricardo Gutiérrez, en el que llegó a ser jefa de servicio, recién se retiró cuando alcanzó la edad para jubilarse.
Con Daniel, su esposo, siempre fueron muy compañeros, incluso en el plano profesional. El matrimonio vio crecer su familia con los nacimientos de sus hijos Valeria y Leandro, quienes también siguieron los pasos profesionales de sus padres. Con los años tuvo la felicidad de convertirse en abuela de Ramiro, Marina, Manuel, Salvador y Sol, con quienes fue una abuela muy cariñosa.
Elsi, como la llamaban sus allegados, fue una mujer muy estudiosa, con una gran facilidad para los idiomas y la música.
También le gustaba interiorizarse antes de viajar acerca de los lugares que conocería para estar al tanto de los detalles de su cultura y los puntos de interés.
Tocaba el piano y la guitarra con gran soltura y disfrutaba de cantar en las reuniones con amigos o con la familia. Además fue una gran anfitriona, estaba en los detalles de la organización de cualquier evento y se distinguía por su personalidad carismática y buen humor.
Elsa también fue una encendida simpatizante de Estudiantes, pero sin fanatismo.
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