En pleno transitar de proyectos vitales; a gusto con la carrera que había elegido y desarrollaba con singular esmero; solidaria; divertida; y entregada por completo a su marido y su hija adolescente, falleció, de manera temprana, Marcela de León.
Valiente como también era luchó con entereza y sin bajar los brazos ante la dura enfermedad que le tocó atravesar.
Marcela Silvia de León era platense. Hija de Oscar y Silvia, había nacido el 11 de noviembre de 1969. Tuvo cuatro hermanos: Gabriel, Natalia, Cecilia y Juan Pablo.
Cursó los estudios primarios y secundarios en el colegio San Benjamín; y se recibió en 1994 de Diseñadora en Comunicación Visual en la facultad de Bellas Artes -UNLP-. En esa unidad académica se desempeñó durante más de veinte años tanto en la docencia como en la investigación.
Asimismo, trabajó, dentro de su especialidad, y también por alrededor de dos décadas, en la Subsecretaria de Informática de la Suprema Corte de Justicia de la Provincia.
Generosa, de una profunda sensibilidad y preocupada por las carencias del prójimo, colaboró de forma activa con diversas iglesias católicas de la Ciudad, por lo general en tareas de ayuda a la comunidad.
Afable y extrovertida, fue además de una profesional respetada y excelente compañera de trabajo una persona querida en los distintos ámbitos en que incursionó, y eso se debió, justamente, a los valiosos rasgos que la caracterizaron. De ahí que supo granjearse una buena cantidad de amigas y amigos que la recordarán, sin dudas, con gran afecto.
Fue muy propio de su personalidad el hecho de vivir atenta y lista a dar respuesta a las necesidades de quienes la rodeaban.
Sintió una particular afinidad por la pintura y las artes plásticas en general, y pudo desplegar su talento en esa dirección. Integró el Grupo Argentino de Color como investigadora y realizó ponencias y exposiciones de sus trabajos en diversas provincias de nuestro país.
Se casó en marzo de 2001 con Augusto de Lázzari, abogado y funcionario judicial, con quien tuvo una hija Mia, quien nació en 2006 y colmó todas sus expectativas como madre.
Por su forma ser, de disfrutar los buenos momentos y de enfrentar con sabiduría las dificultades, Marcela deja como legado entre los suyos, principalmente en Mia, importantes enseñanzas sobre la vida, el amor y la amistad.
También ella conoció la dicha de contar con el cariño de su entorno.
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